lunes, 1 de octubre de 2012

No soy un capitán, soy un perdedor



Soy un fracaso como capitán, soy un fracaso como líder, no puedo llegar a los equipos a mi cargo a ser los mejores, no tengo voz de autoridad como siempre lo pensé que tuve, soy débil y no merezco llevar la banda de capitán de nada, me siento pésimo, me siento mal por todo lo que he hecho o mejor dicho por lo que no he hecho, fue toda mi culpa y no puedo negarlo ni puedo reprochárselo a nadie más que a mí. 

El sábado jugando en el campeonato de la universidad fuimos goleados 5-0, frente a un equipo que fue superior a nosotros en todo momento, nos vencieron en lo futbolístico y anímico, no pude hacer nada para llevar a mi equipo al triunfo, no tuve la voz de mando necesaria para lograr animar a los jugadores, fracase una vez en la cancha, perdí el liderazgo de un equipo que necesitaba alguien que los guiará, y cometí el error de quedarme callado.

No me encontraba a mi 100% y me arriesgue a jugar, ese día tenia gripe y me dolía la cabeza horrible, no sabía si es que tenía fiebre o no, solo sabía que tenía que hacer las cosas bien. Por lo que me levante temprano para recoger las camisetas para el campeonato, desde ese momento sabía que era un mal día, mi voz ronca indicaba que la gripe había empeorado, pero no podía dejar al equipo.

De esa forma decidí continuar y conseguir las camisetas del Arsenal. Tenía que como sea jugar y ser uno de los mejores, por lo que tenia vendados ambos pies, el izquierdo estaba un poco lastimado, en tanto el derecho solo era para poder patear sin tener dolor o dificultades, mi rodilla siempre mal no importaba, también vendada y con una rodillera para prevenir una lesión ya pasada.

Fue así que llego la hora de la verdad, el primer partido de la ronda llegaría, no estábamos muy motivados ni nada, no había hecho mi chamba, no había dado animo al equipo, no había presagiado lo que venía, subestime al equipo rival y pensé que sería un partido parejo. Sin mucho que decir dejamos nuestras cosas y pasamos a posicionarnos, podíamos ganar y lo sabía, podía ser figura, podía llevar a este equipo al triunfo, pero no lo podía controlar.

El inicio del juego fue pésimo, sin tener el balón, el equipo rival dominaba las acciones, y nos presionaba mucho, un pata no más alto que yo me marcaba muy bien y me imposibilitaba cualquier toque de balón, hasta me animaría a decir que no pude dar ni un solo pase en el partido, permanecía mudo en campo esperando el rebote, mientras veía como la defensa perdía contra el ataque contrario, me sentía cansado y torpe, tenía miedo, pero no perdía las esperanzas de marcar.

La primera barrida que hice me dolió un montón, no llegue al balón, pero me dolió demasiado por las partes de goma de la cancha, me ardía un montón, era el primer golpe que recibía en el partido, no podía parar, era el capitán y necesitaba motivar, pero no lo hacía, el desorden continuaba y seguía sin decir nada, era más que útil un estorbo, no podía creer lo que pasaba en cancha.

Hasta que vino el primer gol del partido, el gol que sentenciaba todo, no habíamos disparado ni una vez a arco y ellos ya tenían el primero con varios remates a puerta, seguía siendo inútil y más aun me sentía cansado y sin fuerzas para continuar, pero debía seguir hasta el final.

En el segundo tiempo la cosa seria peor, sin ninguna idea de juego y sin ordenes mías, el otro equipo fue superior y marco otra vez, y otra vez, se pasearon con nosotros, parecía para ellos un parque de diversiones, era un juego desigual, y más aun cuando en un empujón sentí un fuerte tirón en el hombro, no estoy seguro si se me salió o no, pero me dolía un montón, no sabía que hacer, tenía miedo, pero no podía rendirme, un compañero me preguntaba si podía seguir y me decía que era mejor que saliera de cancha, pero este era mi equipo y no lo abandonaría nunca.

Seguí luchando con un hombro lastimado, una pierna adolorida por la barrida y un pie algo adolorido por el trote del juego, estaba desarmado, sin ideas, sin fuerzas, sin ilusiones, pero no podía rendirme, salir de la cancha significaría perder más allá de la goleada, así que no pare y di todo lo necesario, aunque no sirvió de nada.

Había fracasado, 5-0 reflejaba el marcador , mi cara reflejaba el dolor tanto de la derrota como de mi hombro, no pude hacer nada, y me siento culpable, debí entrenar antes, debí motivarlos, debí hacer muchas cosas, pero ya todo termino, por lo que solo me queda pedir disculpas, soy un perdedor. Lo siento. 

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